jueves, 30 de junio de 2011

Los 7 pecados capitales de la Concertación. Una síntesis

Luego de la derrota política y electoral de la Concertación en la  última presidencial ha surgido el fantasma de la “crisis terminal”. Si bien hay intentos y voluntades por mantener el pacto de “centro-izquierda”, se observan siete debilidades que complican su futuro político y electoral.

1. Vacío de liderazgos. Una de las razones que explican la derrota de la Concertación apunta a la poca o nula capacidad que tuvo la coalición de levantar nuevos liderazgos. Este hecho, sólo es relevante por cuánto esos nuevos rostros tendrían una mejor sintonía con los ciudadanos y los cambios ocurridos en Chile durante los últimos veinte años. Serían los rostros de la renovación y el renacer de la Concertación.

Hay nuevo liderazgos (Tohá, Lagos Weber, Orrego); pero, sus posiciones son todavía débiles a nivel presidencial. Transcurrido un año y medio de la derrota y de su emergencia a posiciones de poder, hay que decir que se trata de figuras que no han logrado re-encantar ni re-posicionar a la Concertación. Son cartas presidenciales muy débiles.

2. Una fuerza electoral que llega al 30%. La Concertación es una fuerza política que tiene hoy un piso electoral del treinta por ciento. Lagos obtuvo en primera vuelta el 48% y en segunda vuelta el 51,3%. Bachelet en primera vuelta llegó al 46% y en segunda vuelta al 53,5%. Frei en primera vuelta obtuvo el 29,6%. Es una baja muy significativa.

Primera alarma: la derecha con Lavín y Piñera le ganan a la Concertación en primera vuelta en Diciembre del 2005. Segunda alarma: las municipales del 2008 marcaron otro hito en la vuelta de la derecha al gobierno. Tercera alarma: Piñera ya ganaba en todas las encuestas -a lo menos- desde el 2008. Primera consecuencia: en la campaña presidencial la concertación ya estaba derrotada. 

Ese es el piso electoral de la concertación hoy. Con esa cifra no es mucho lo que puede hacer en términos presidenciales. 

3. Bajos niveles de aprobación en las encuestas. Las cifras de la encuesta Adimark muestran los muy bajos niveles de aprobación que muestra la Concertación; y al mismo tiempo, el alza en la desaprobación. Las cifras de Mayo muestran que el conglomerado llega a un nivel del 23% en la aprobación y al 65% en la desaprobación ciudadana.

Sin embargo, las cifras de Mayo no son muy distintas de lo que venía ocurriendo desde el 2006. Por tanto, son cifras comunes y habituales tanto para la Concertación como para la Alianza. Nada nuevo. De hecho, la derecha mostraba cifras peores durante Bachelet que las observadas en esta encuesta. Pero, son una alarma; dada, las nuevas circunstancias del escenario político.

El hecho nuevo es la alta desaprobación que en Mayo llega al 65 por ciento. Sin embargo, el umbral del sesenta por ciento ya era algo conocido. De hecho, en Noviembre del 2008 se llego a un nivel similar de desaprobación.

Por ello, no hay que hacer cálculos políticos apresurados sobre  la fuerza, capacidades y sobrevivencia de las coaliciones políticas en general y de la Concertación en particular. Si se sigue esa lógica, la derecha no tenía ninguna posibilidad de ganar la presidencial del 2009.

4. No capitalizar el descontento ciudadano. Las cifras de la encuesta de Mayo que publica Adimark han sido interpretadas en la dirección de que indican una profunda crisis del sistema político en su conjunto. Sin embargo, hay que hacer dos consideraciones; a) que es un diagnóstico que se viene escuchando desde hace a lo menos 15 años y b) que la interpretación de esas cifras forman parte de un análisis mayor que incorpora otras variables socio-políticas.

En efecto, las cifras de la encuesta muestran un descontento con la política en general que se expresa en bajos niveles de aprobación del presidente, del gobierno, de la concertación, del congreso y de los partidos de gobierno.  A ello, hay que agregar a) los bajos niveles de participación política –sobre todo, en los jóvenes-, b) la actual crisis de representación y c) las movilizaciones ciudadanas que marcan la emergencia de un conjunto de “oposiciones no institucionales” que manifiestan un malestar social, político y económico. 

Político, por cuánto hay una crisis de representación, participación y legitimidad; económico, por cuánto los beneficios del crecimiento no sólo no llegan a todos los sectores y social por el conservadurismo de la élites (políticas, empresariales y religiosas) y por la debilidad de los consumidores frente al poder de los grandes grupos económicos (colusión de precios, tasa de interés, altas tasas de ganancia, etc.) y de los ciudadanos frente a los acuerdos cupulares.

5. No capitalizar debilidad política del gobierno. Desde finales del 2010 el gobierno viene incubando de manera latente una crisis política; que se hace manifiesta en Mayo del 2011. Mientras el gobierno entra en crisis, la Concertación comienza a salir de una crisis que en sus primeros momentos parecía terminal. El gobierno está en una crisis de conducción, credibilidad y capacidad.

Se espera, que mientras la valoración del Presidente, del Gobierno y sus partidos de apoyo baja, la de la Concertación debería subir. Eso, no está ocurriendo. La Concertación en particular no está capitalizando la crisis política del gobierno.

En un escenario de descontento político, social y económico se ve muy difícil que se pueda revertir esta situación.

6. No articular un proyecto de país.  Si bien la Concertación ha logrado “sobrevivir” a la derrota político-electoral y ha logrado configurarse como oposición, no ha generado una propuesta programática de gobierno ni un proyecto país. La política, ha sido sólo defensiva.

En esa dirección hay algunos intentos preliminares que tienen como paradigma el “Chile 2030” que Lagos Escobar puso en el debate público a mediados de Marzo del 2011. Junto a esta reflexión han surgido algunas como las de Escalona con su “Unidad para Vencer”, la de Bitar con su “2020” y la interesantes reflexiones de Francisco Vidal.

El debate de ideas que se ha ido generando ha ido definiendo cuatro focos temáticos que deben formar parte de un futuro programa de gobierno: a) reformas político-constitucionales, b) reforma tributaria, c) fortalecimiento y ampliación de la “protección social” y d) política nacional de energía.

7. El potencial electoral de “los descolgados”. En el Chile de hoy ya no podemos hablar de “la oposición” sino de “las oposiciones”; las formal-institucionales y las social-ciudadanas que no canalizan sus demandas a través de los partidos y de las formas clásicas de representación y participación.

La Concertación encuentra su principal debilidad en la fuerza política y electoral de estos sectores. De hecho, ponen en peligro no sólo la hegemonía opositora de la concertación, sino también sus cálculos para volver a La Moneda. En efecto, la presencia de la movilización ciudadana y de “los descolgados” son las principales amenazas para la Concertación y su vocación de poder. No olvidemos, que “los descolgados” tienen un peso electoral del 26%. La Concertación esta a muy pocos votos de convertirse en la tercera fuerza política del país.