lunes, 19 de agosto de 2013

Allamand y el futuro político

Agosto 2013
El discurso de Allamand en el Consejo general de RN el pasado sábado 10 de agosto es la expresión de que esta vez su “travesía por el desierto” fue corta y rápida. El Allamand de hoy es distinto al que vimos en la primaria. Luego de la derrota, se fortaleció la tesis de que es un político “vetado” y que  “no es confiable ni genera unidad en el sector”. Pero, al mismo tiempo se fortalece su influencia al interior del partido y se posiciona como presidenciable al 2017. El tablero en la derecha se mueve de forma intensa y sorpresiva.

Ante la “renuncia” de Longueira, la UDI se movió con su habilidad acostumbrada y nominó a   Matthei como su abanderada presidencial. Un golpe certero y un “jaque mate”. RN quedó inmovilizado y preso de sus tensiones internas y de sus “aliados”.

En ese contexto y sin candidato, RN se vio obligada a una decisión fundamental: apoyar o no a Matthei. Ese, fue el objetivo político del Consejo. Durante los días previos se instaló la idea de que sería ratificada la candidata de la UDI y de que no hacerlo “sería un suicido”. Allamand, jugó un rol fundamental en esta decisión del mismo modo como lo hizo para la opción “Rubilar”. La decisión de no ser candidato y el apoyo que le pide al consejo para apoyar a Matthei son los hechos que muestran que en esta coyuntura Allamand es una pieza fundamental.

El discurso que hace en el consejo puede leerse en cuatro claves: Identidad y rol del partido,  relaciones con la UDI, distancia con el gobierno y coyuntura. Todos esos aspectos convergen en el “nuevo Allamand”.

Identidad y rol del partido. Allamand en el contexto de fundamentar el “voto político” para apoyar a la “candidata de la UDI” y de fortalecer el rol político del partido, pone atención en los grandes éxitos y aportes históricos del conglomerado, en las diferencias con el gremialismo y en el potencial de expansión que tiene el partido y su liderazgo hacia el centro político.

Allamand, le dice al consejo que el partido ha hecho cosas importantes: “en los últimos 50 años el antiguo partido nacional y RN han sido los dos partidos más importantes… fuimos el engranaje clave para la transición pacífica, en 1991 creamos la “democracia de los acuerdos”… hicimos la oposición más constructiva de que se tenga memoria, somos el único partido que ha puesto a uno de los suyos en La Moneda… impusimos las primarias… piensen en el legado que nos va dejar… tenemos que estar orgullosos”.

No hay nada que envidiarle a la UDI. “Somos el único partido de la centroderecha que cree en la democracia de verdad y que la práctica… somos la única expresión política que es capaz de expandir las fronteras, de coincidir con las fuerzas del centro político, de encontrar afinidades con el pensamiento liberal, socialcristiano, con el brote de las regiones… somos el único partido de la centroderecha que es capaz de tener una posición firme contra los abusos a los consumidores… los únicos que podemos oponernos con autoridad moral a los conflictos de intereses… los únicos que podemos representar verdaderamente los intereses de la clase media… los únicos que tenemos la apertura mental  para no aceptar discriminaciones”.

Dos derechas en pugna por el liderazgo del sector. Dos partidos distintos y dos fuerzas en equilibrio.

Relaciones con la UDI. Las primarias demostraron que “RN y la UDI son partidos del mismo tamaño”. Allamand, destaca que el poder económico, la máquina electoral y el peso parlamentario del gremialismo no fueron suficientes para vencerlos en las primarias. Apenas perdieron por un “puñados de votos” y ganaron en “muchas partes”.

La batalla parlamentaria, en primer lugar, es una oportunidad para restablecer esos equilibrios. Aquí, hay que poner las fichas en esta pasada, sugiere Allamand. A nivel presidencial la “situación electoral es muy adversa” ha dicho.

La racionalidad de clase los une fuertemente. De hecho, es la variable que explica que la derecha política resuelva todas sus crisis internas.

Distancia con el gobierno. El “nuevo Allamand” no sólo se muestra crítico y distante con la gestión Piñera, sino también muy diferenciado del gremialismo. En esa dirección, manifiesta que “este gobierno habría sido harto mejor si nos hubiesen considerado más a nosotros… y si a la hora de definir el rumbo político se hubiesen tomado en cuenta las opiniones de nuestros parlamentarios y de la directiva nacional… somos los únicos capaces… de intuir –como lo hace el “cote Ossandón— de que hay muchas cosas que corregir: no es cierto que esto sea la copia feliz del Edén… las cifras macroeconómicas no dicen todo”.

Allamand, se ha distanciado del gobierno y de la UDI. Sabe, que con ello tiene más posibilidades de ganarle a Zalaquett, de fortalecer el partido y de re-posicionarse en el escenario presidencial.

La coyuntura y el apoyo a Matthei. El objetivo político del consejo era definir la opción presidencial del partido. La directiva y Allamand llamaron a apoyar la opción presidencial de la UDI. El consejo aprobó el “voto político” con un 80%.

Allamand, le pide al consejo que “la impotencia, el desgano, la irritación, el pesimismo, la resignación y ese jaque mate que nos enrostran” no los nuble “en este momento tan importante” en el que el partido tiene que tomar una decisión fundamental.

La relevancia de la decisión se debe al diagnóstico que hace sobre el “peligro de nuestros adversarios”. Destaca que el sector y el modelo de desarrollo socio-económico e institucional están en riesgo. Hay una “embestida a fondo a la institucionalidad política…  que le ha permitido a Chile progresar”. El problema es complejo para la derecha política cuando constata que estamos en “una situación electoral muy adversa”.

En consecuencia, la “unidad es indispensable… sin unidad no hay ninguna posibilidad de triunfar en noviembre… --por ello--les quiero pedir… en aras de la unidad apoyar la candidatura de la UDI”.

Para Allamand, en consecuencia, era mejor consumir las energías en la batalla por el congreso. Ahí, el partido debía dar la pelea. El gremialismo es el que tendría que desgastarse en la operativa presidencial. La tarea, por tanto, es fortalecer la lista parlamentaria y reducir la distancia con el gremialismo. Además, ante la eventualidad de perder el gobierno hay que prepararse para conformar una “oposición eficaz… para volver lo más rápidamente posible al poder”. Para Allamand, apoyar a Matthei era bueno para el partido y para su futuro político.

¿El nuevo Allamand?

La lectura que he hecho del discurso se inserta en la idea de que el consejo fue la instancia política para ver un nuevo Allamand: un Allamand que se fortalece al interior del partido y que define su ADN; un Allamand que le dice a la UDI que son fuerza equilibrados y muy distintas; un Allamand que se distancia del gobierno y un Allamand que llama a apoyar a Matthei.

Todas sus acciones están pensadas en el futuro político; en su liderazgo y en el partido. Allamand, ya se instalo en la coyuntura del futuro. Ya movió sus fichas.

De hecho, Zalaquett se preocupa y se junta con Parisi y Hinzpeter le manda un mensaje a nombre del piñerismo en el que ratifica el “veto” al afirmar que Allamand no genera unidad en el sector. ¿Cómo hay que leer este mensaje?

Allamand, es hoy una de las cartas del partido para la próxima presidencial. Su “rival natural” debería ser Piñera. El partido será fundamental para definir este objetivo. El partido esta “dolido” con el Presidente Piñera. Allamand, es un hombre de partido; Píñera, no es un hombre de partido. Para Allamand, el partido es un fin; para Piñera, es un medio. En RN  se abre una fase política que culmina en la próxima renovación de la directiva el otro año.


El desenlace de esos acontecimientos depende no sólo de los resultados de noviembre, sino también de cómo termine la gestión Piñera. Por ahora, Allamand debe competir y esperar que los tiempos políticos vayan decantando. Ya sabe, que apurar las coyunturas no es una buena idea. Esto recién comienza y RN sigue desencantada y herida.