domingo, 24 de agosto de 2014

La CEP como dispositivo de poder y la reforma educacional

Agosto 2014

Nuevamente el CEP –por medio de su encuesta- se convierte en actor político y en una variable relevante de la coyuntura. Nuevamente sus resultados fueron y son controvertidos. Si bien en la encuestas del 2013 la polémica giro en torno a la debilidad de la candidatura de Matthei y la derrota inminente de la derecha, en esta ocasión la polémica giro en torno a la reforma educacional.

La encuesta tiene muchos tópicos interesantes y característicos. Uno de ellos, es la parte referida a la reforma educacional que contiene 16 preguntas. Si la encuesta es amplia y abarca nueve temáticas, ¿por qué los medios y los actores de la política ponen atención en los resultados producidos en torno a la reforma educacional?

La respuesta se encuentra en la política y en la coyuntura. Desde todos los sectores se escucharon opiniones y críticas. Todos usaron sus resultados para sus fines de poder y posicionamiento político. Los resultados de la parte referida a la reforma educacional era lo más atractivo para la coyuntura.

Al revisar el diseño de las preguntas, de las respuestas y de los resultados obtenidos en la sección educacional, se observa que se trata de un dispositivo político bien definido y claro que tiene como objetivo influir no sólo en el debate educacional de la coyuntura a corto y largo plazo, sino también reforzar a la débil derecha política de hoy.

Por ello, en este artículo quiero responder la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las principales conclusiones de la encuesta en materia educacional? Para responder esta pregunta, voy analizar cada una de las 16 preguntas de la sección educacional; en la perspectiva de mostrar la pregunta, la forma de responder, el resultado y una conclusión principal.

Pregunta # 1: “A igual costo de matrícula y similar distancia, ¿Ud. preferiría… un municipal o un particular subvencionado?”. Los resultados muestran que la gente prefiere un subvencionado (59%) por sobre un municipal (35%).
 
Conclusión: la gente “prefiere” para sus hijos colegios particulares subvencionados. Justamente, lo que la derecha y otros sectores de centro defienden y vinculan con la libertad.

Sin embargo, la respuesta debe analizarse en el largo plazo. En primer lugar, las cifras son muy similares a las que se observan en la medición de Junio del 2001. En segundo lugar, la preferencia por el particular subvencionado aumenta 10 puntos porcentuales desde la “revolución pingüina” –Junio del 2006- llegando al 70%. Esta cifra se mantuvo estable hasta la medición de Noviembre del 2011. A su vez, la preferencia por la educación municipal bajaba  del 37% al 26%. En tercer lugar, se observa que desde el momento en que la presión estudiantil disminuye –a partir de agosto del 2011- tiende a bajar la preferencia por el particular subvencionado y a subir el municipal. ¿Por qué ocurre esto?  De manera breve –y como hipótesis- se puede afirmar que al aumentar la percepción pública de crisis en el sistema educacional aumenta la preferencia por lo particular subvencionado y disminuye lo público-municipal.

Pregunta # 2 y # 3: Se pregunta en torno al “por qué preferiría” lo particular subvencionado a lo municipal. Los resultados muestran que los que prefieren la educación subvencionada tienen entre sus tres primeras prioridades: la calidad académica (69%), el orden y la disciplina (60%) y una mejor infraestructura  (30%).  A su vez, los que prefieren la educación municipal tienen entre sus tres principales prioridades: la idea de una educación pública, que podría ser leída como una cuestión ideológica (50%), por la mayor diversidad social, que puede ser leído como interés en la integración social (43%) y porque los subvencionados son un negocio (36%).

Conclusión: los establecimientos particulares subvencionados son mejores que los municipales. Sin embargo, la fortaleza de los primeros es la debilidad de los segundos. Surge una pregunta: ¿qué pasaría con la educación particular subvencionada si se fortalece la educación pública-municipal y se equipara “calidad e infraestructura”?

Pregunta # 4: Esta pregunta sigue en la lógica de las anteriores en el sentido de identificar las tres principales variables más “importantes para Ud. a la hora de decidir un colegio para sus hijos”. Para el total de la muestra, en primer lugar aparece la “calidad de la instrucción académica” con un 53%. Esta cifra sube al 61% en la coyuntura de la “revolución pingüina”. En segundo lugar, aparece con un 50% la “formación ética y los hábitos” y en tercer lugar con un 46% la “disciplina”.
 
Conclusión: En consecuencia, calidad, valores y disciplina es lo más valorados a la hora de elegir un establecimiento educacional. Más abajo, aparece la infraestructura (36%), la cercanía al domicilio (27%) y el ambiente familiar del colegio (23%). En definitiva, parece no ser relevante la gratuidad, el derecho universal y la inclusión.

Pregunta # 5: Se pregunta por el “tipo de establecimiento… - donde-… estudian sus hijos en edad escolar”.
  
Lo interesante, es observar como en el largo plazo –desde el 2003- la matricula municipal ha caído 10 puntos porcentuales del 51% al 42%. A su vez, la suben en 7 puntos porcentuales los particulares subvencionados con copago, en tres puntos porcentuales los particulares pagados y en un 1% los sin copago.

Conclusión: Los estudiantes chilenos estudian mayoritariamente en establecimientos municipales y subvencionados. La matricula particular pagada es muy baja. De hecho, la cifra que muestra la encuesta es mayor que lo ocurre en la realidad en tanto número de alumnos y de establecimientos.

Pregunta # 6: Esta pregunta-respuesta es confusa y mal hecha. No obstante, indaga en torno a si es bueno o malo, o si debiera estar prohibido o no que “los padres puedan complementar el subsidio educacional que otorga el Estado a través de un copago…. para mejorar la educación de sus hijos”. Esta ha sido una de las preguntas de la discordia que se discutió durante la semana. Sus resultados, muestran que para el 52% es “bueno que los padres puedan complementar el subsidio” y que, por tanto, no debiera estar prohibido.  A su vez, para el 37% “debiera estar prohibido”.

Conclusión: Si al copago; pero, para “mejorar la educación de sus hijos”. Nuevamente, la fortaleza del subvencionado con copago es la debilidad de lo público-municipal. Surge otra pregunta: ¿qué nivel de asociación hay entre copago y calidad?

Pregunta # 7: Si la pregunta anterior asociaba el copago a la calidad, en esta se asocia al “compromiso de los padres con la educación de sus hijos”. La pregunta también fue parte del debate de la semana. Y también, genera dudas metodológicas. No obstante, los resultados muestran que el 55% está de acuerdo y el 36% en desacuerdo. Cifras, por tanto, muy similares a las de la pregunta anterior.

Conclusión: El copago mejora el compromiso de los padres con la educación de sus hijos. Surge la misma interrogante: ¿qué nivel de asociación hay entre copago y compromiso?

Pregunta # 8: La pregunta indaga en torno a la inclusión y a la segregación del sistema escolar. En términos metodológicos es una pregunta mal hecha y confusa. Dice la pregunta, “Ud. qué prefiere: ¿qué su hijo/a vaya a una  a una escuela básica, liceo municipal o colegio donde los alumnos tengan un nivel socioeconómico parejo y parecido al suyo o que vaya… a uno bien distinto”?  El 63% dice que prefiere que vayan a un establecimiento  “parejo y parecido al suyo” y el 30% prefiere que los “alumnos tengan niveles socioeconómicos bien distintos”.

Conclusión: no a la inclusión y si a la segregación. En consecuencia, la gente prefiere que sus hijos estudien con sus pares: ricos con ricos y pobres con pobres; blancos con blancos y mapuches con mapuches.  Es interesante constatar esta respuesta con otras que van en la misma línea.  En efecto, las preguntas 2, 3 y 4 nos muestran que para los encuestados no es muy relevante que sus hijos se eduquen con gente y/o alumnos distintos a su realidad. Evidentemente, esto entra en contradicción con uno de los fundamentos políticos e ideológicos del programa de la inclusión que impulsa el gobierno.

Pregunta # 9: Esta pregunta indaga en torno a quien debería financiar en materia educacional el Estado. Dice, ¿Piensa Ud. que el Estado debiera financiar…  a los municipales y particulares subvencionados… o sólo a los municipales…?  Los resultados muestran que para el 63% de los encuestados, el Estado debería financiar a ambas modalidades: municipales y particulares subvencionados. Sólo el 30% considera que sólo debería financiar a los municipales.

Conclusión: Si al financiamiento público de los subvencionados particulares.

Pregunta # 10: “¿Qué le parece que los colegios particulares subvencionados, además de entregar educación, generen ganancias a sus dueños?”. Aquí, la debilidad metodológica va más por el lado de las respuestas propuestas que por el lado de la pregunta. Las cifras muestran que para el 49% de los encuestados “le parece bien, siempre y cuando tengan un nivel educacional bueno y los padres estén informados”. A su vez, al 42% “le parece mal... y debiera estar prohibido”.

Conclusión: Si a la ganancia en el giro educacional. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la cifra es similar estadísticamente a los que les parece mal al haber una distancia de 7 puntos porcentuales -49% contra 42%-; sobre todo, si pensamos en el 3% de margen de error de la encuesta. De hecho, esta situación nos podría conducir a que al 46% “le parece bien” que haya ganancia y al 45% “le parece mal”. Además, la respuesta en términos de diseño está condicionada a la calidad del establecimiento y a la información de los padres.

Pregunta # 11: La pregunta está centrada en la temática de la “admisión”-selección. “En general, ¿está ud. de acuerdo o en desacuerdo con que los colegios religiosos tengan un proceso de admisión que verifique si las familias están comprometidas con el proyecto educativo y los valores del colegio?  Las cifras muestran que el 55% está en desacuerdo con la “verificación” y sólo el 37% se muestra de acuerdo.

Conclusión: En primer lugar, quisiera decir que para la gente no es relevante a la hora de elegir un colegio para sus hijos que éste sea religioso –ver pregunta 4-. Este hecho, sin duda, explica la respuesta de la pregunta: Nadie quiere ser verificado e investigado. En consecuencia, no a la selección; a lo menos, en este contexto y en el marco de este tipo de admisión.

Pregunta # 12: Esta pregunta está relacionada con la anterior. Sin embargo, su diseño es muy distinto y pone el foco en los liceos de excelencia, como el Instituto Nacional. ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que los liceos de excelencia del país…. Seleccionen a sus alumnos a través de pruebas de admisión?  Las cifras muestran que el 39% está en desacuerdo con las “pruebas de admisión” para seleccionar alumnos y el 54% está de acuerdo.

Conclusión: Si a la selección. Sin embargo, ¿por qué en este tipo de preguntas  –asociadas a la selección- sólo se hace para colegios religiosos y liceos de excelencia?; ¿qué pasa en los municipales en general y en los particulares subvencionados con pago y sin copago?

Pregunta # 13: La pregunta se relaciona con la gratuidad en el sistema universitario. ¿Cree usted que las universidades debieran ser gratuitas para todos los estudiantes o sólo para los estudiantes de familias con menos recursos?  Para el 57% de la muestra, sólo debieran ser gratuitas para los que tienen menos recursos; para el 38%, debieran ser gratuitas para todos y para el 4% no debieran ser gratuitas.

Conclusión: No a la gratuidad universal a nivel universitario.

Pregunta # 14: La pregunta indaga en torno a qué instituciones de educación superior –privadas y estatales- debiera financiar el Estado. ¿Cuál de las dos afirmaciones de esta tarjeta se acerca más a su punto de vista?  Para el 62% de la muestra  “el Estado debería financiar a todos los jóvenes sin importar si estudian en instituciones de educación superior estatales o privadas”. Para el 29%, debiera financiar sólo a los que estudian en instituciones estatales.

Conclusión: El Estado debe financiar la educación superior de los estudiantes independientemente si estudian en una institución privada o estatal. Se trata, en consecuencia, de que las instituciones privadas deben recibir recursos públicos para sus actividades. En definitiva, si al financiamiento público de prácticas privadas.

Pregunta # 15: La pregunta indaga en torno a quien debería entregar servicios educacionales. ¿Cuál de las dos afirmaciones de esta tarjeta se acerca más a su punto de vista?  Para el 51% de los encuestados “es bueno que existan muchos tipos de establecimientos de educación para que la gente elija entre diferentes alternativas de servicios”. A su vez, para el 41% “es bueno que la educación sea entregada por el Estado solamente, para que todos reciban la misma educación”.

Conclusión: La respuestas posibles son débiles en términos metodológicos; inducen la respuesta –como hemos visto en otras preguntas-respuestas. En definitivamente, si a la libertad de enseñanza. Aquí, vemos la esencia neoliberal: la libertad de elegir.

Pregunta # 16: “¿qué entiende por lucro en la educación?  En la pregunta # 10 vemos que según la encuesta el 49% de la gente está de acuerdo con la ganancia educacional. Pero, ¿por qué no usa la palabra “lucro” en esa pregunta? Para el 39% de la muestra, lucro en la educación sería la “ganancia de los dueños”, para el 29% sería una “ganancia excesiva” y para el 24% una ganancia “que perjudica la calidad de la educación”. Las respuestas tienen un problema metodológico al no diferenciar de forma excluyente. De hecho, se superponen. ¿Por qué no está la alternativa “ganancia mínima o ganancia justa”? 
 
Conclusión: Se observa, que para todos los encuestados “lucro” es equivalente a ganancia. Sin embargo, sólo para el 24% esa ganancia se asocia a la mala calidad del proceso educativo.

Conclusiones finales. Resulta evidente que los resultados de esta sección van en contra de todo lo que el gobierno plantea en materia de reforma educacional. Beyer ha arrinconado al gobierno y lo ha puesto en una situación incómoda y compleja, el CEP inaugura un nuevo estilo y un nuevo rol adaptándose a la nueva fase socio-política y la derecha política se reposiciona para poder influir en la reforma tal como ocurrió en la tributaria.

En definitiva, las conclusiones se pueden resumir en diez afirmaciones:

1. La gente prefiere los establecimientos educacionales subvencionados en vez de los municipales. Esto se debe a la calidad de la educación, a la disciplina, al orden y a la infraestructura. Es decir, son mejores.
2. Esto, ha generado que la matricula municipal caiga de manera sistemática.
3. Si al copago; porque mejora la calidad de la educación y el compromiso de los padres en el proceso educacional de sus hijos.
4. No a la inclusión. Si a la segregación.
5. Si al financiamiento público de los subvencionados particulares.
6. Si a la ganancia en el giro educacional.
7. Si a la selección-admisión.        
8. No a la gratuidad universal a nivel universitario.
9. Si al financiamiento público de instituciones privadas de educación.
10. Si a la libertad de enseñanza.


Las encuestas son, independientemente de su pretensión de neutralidad y cientificidad, un dispositivo de poder. Toda encuesta es palabra; y, por tanto, una forma de construir realidad y subjetividad. Y mientras tanto, Bachelet –“que no fue elegida por un programa”- mantiene importantes niveles de aprobación, credibilidad y confianza. Lo que no está en duda, es que habrá reforma.

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