viernes, 21 de agosto de 2015

El actual panorama presidencial de la Nueva Mayoría

Agosto-2013

El cónclave y la “sobre mesa” con la visita de Lagos a La Moneda y el “amo a Chile” no sólo generó una “ruptura” definitiva entre “puristas” y “gradualistas” –entiendo que siempre hay matices- debido a que Bachelet optó por la interpretación “continuista” de la tesis del “realismo sin renuncia”, sino también desencadenó la competencia por el posicionamiento presidencial al interior del oficialismo.

Que esto ocurra no debe extrañarnos. De hecho, toda democracia está sometida a las dinámicas electorales; sobre todo, cuando se trata de mandatos de cuatro años; y, más aún, cuando muchos dan por terminado el ciclo reformistas.

Hay dos ejes que van a definir el contexto político de la próxima presidencial. El primero, será el dilema por el destino de la fase reformista. Para unos, va girar en torno a más reformas, menos reformas, consolidación de las reformas;  para otros, en torno a reformar las reformas. Y, finalmente, aparecerán los que plantearan la profundización de las reformas. La Nueva Mayoría se ubica en el primer grupo.

El segundo eje –y muy vinculado con el anterior- será la cuestión de la reactivación económica y la re-inserción del país en la senda del desarrollo. La coyuntura económica de la campaña electoral será decisiva.

Las encuestas de posicionamiento presidencial muestran básicamente que hoy no hay liderazgos presidenciales consolidados con opciones reales de ganar la elección. De hecho, al mirar lo que ocurre en esta dimensión desde Aylwin se observa que a la fecha el próximo presidente estaba ya definido a la mitad del ciclo presidencial. A si ocurrió, cuando Frei sucedió a Aylwin, cuando Lagos sucedió a Frei, cuando Bachelet sucedió a Lagos, cuando Piñera sucedió a Bachelet y cuando Bachelet sucedió a Piñera. Y hoy, a mitad del período presidencial –en realidad faltan seis meses- ¿quién va suceder a Bachelet?

La respuesta no es clara ni definitiva. Piñera y ME-O que son los que tienen mejor posicionamiento están estancados. Isabel Allende no logra despegar; la DC sigue marcando nada y la dupla Lagos-Insulza no está en las mediciones. Ni siquiera populistas ni anti sistema aparecen en el horizonte. No sólo en la medida en que nos acerquemos a la fecha el panorama será más visible, sino también cuando los interesados instalen hechos políticos de efectos presidenciales.

En consecuencia, ¿cuál es el panorama presidencial de la Nueva Mayoría hoy?

La respuesta requiere considerar no sólo los dos ejes mencionados anteriormente –rumbo de las reformas y recuperación económica- y la situación de debilidad en los liderazgos presidenciales, sino también otras tres variables: la profundización del malestar ciudadano con la política, los bajos niveles de aprobación del gobierno y las tensiones internas del oficialismo. Todas, en definitiva, variables y situaciones negativas para el oficialismo. Lo bueno, es que tampoco se ven figuras con opción presidencial fuera de la desgastada Nueva Mayoría; que hoy, no es nueva ni mayoría.

Ahora, proyectar el estado de estas 5 variables que definen el contexto de la coyuntura presidencial al momento mismo de la campaña durante el 2017 –es decir, hacia un poco más de dos años- no es fácil. Sin embargo, se espera que las reformas gocen de mejor salud debido a que se van a comenzar a ver sus frutos y sus efectos negativos sobre la política serán menores –de hecho, nada relevante se va debatir en ese período-, que Bachelet mejore sus niveles de aprobación, que la economía muestre signos de recuperación y que la Nueva Mayoría haya reducido –o escondido- sus diferencias. No obstante, la distancia con la política y el clima de desconfianza van a seguir generando ruido.

En consecuencia, el panorama del oficialismo debería mejorar a medida en que se acerca la coyuntura presidencial. No hay que olvidar, que el tiempo político que está por delante es un espacio en el que los hechos que van a emerger y las coyunturas que se van a desencadenar pueden generar condiciones distintas a las identificadas hoy.

La próxima municipal va definir el rumbo de las reformas, de las primarias presidenciales del oficialismo y de la Nueva Mayoría. Si bien habrá unidad para los alcaldes, en los concejales habrá competencia. De hecho, es probable que se imponga la tesis de los tres pactos: a la izquierda, el PC, el MÁS y la IC, al centro el pacto PS-PPD, y a la derecha la DC con los radicales.

Lo interesante de un esquema a tres bandas en la Nueva Mayoría es que nos permite visualizar de manera clara una primaria y su proyección presidencial. En consecuencia, el presidenciable de la izquierda del oficialismo es el senador del MAS, Alejandro Navarro; y, de la derecha del sector, el senador Ignacio Walker. A su vez, el pacto de los socialistas con el PPD hay tres figuras: Isabel Allende, José Miguel Insulza y Ricardo Lagos. El otro escenario de las primarias es a dos bandas: la DC contra los progresistas del bloque. En este caso, la competencia es entre Walker y Allende, Lagos o Insulza.

No obstante, en ambos escenario la DC es derrotada. En consecuencia, el próximo abanderado del oficialismo saldrá entre el trio anteriormente identificado. La forma en que el progresismo definirá esta opción es parte de otra historia: primarias, nominación por los consejos partidarios o ausencia de competidores. Lo claro, es que esta situación debe estar resuelta el primer trimestre del 2017. Por ello, el próximo año será decisivo en materia presidencial; sobre todo, lo que ocurra en materia municipal.

Hay otra pregunta relevante: ¿quién tiene mejores opciones de asegurar la sucesión del oficialismo?

En todos los escenarios, sin duda, la sucesión la asegura Lagos o Insulza. No es casualidad que el ex mandatario haya dicho que no volvería a La Moneda a manos de la derecha. Como tampoco, que es “amado” por lo empresarios que hace un año lo aplaudieron largamente de pie en Icare. Por otro lado, la preocupación de Allamand es evidente; sólo esta semana afirmo que Lagos nunca sería candidato de la Nueva Mayoría y que –al contrario-, ME-O es la única opción para seguir en el poder.

Para ser presidente hay que tener vocación de poder. Del mismo modo, hay que ir instalando hechos políticos que vayan configurando un escenario favorable a la opción buscada.  Pero, también hay que administrar los tiempos y la experiencia.

De todos los presidenciales identificados hoy, el más silencioso y prudente ha sido Insulza. La experiencia del 2009 debe haber dejado algo. Navarro y Walker están en campaña; Lagos, ya dijo que “amaba a Chile” y que la gente “en la calle le pedía volver” e Isabel Allende responde afirmando que a ella también la calle se lo pide. 

Ahora, sólo falta que “todos” estén dispuestos ir a una primaria. Parece, que sólo falta que uno diga sí. Lo relevante, sin embargo, es que esta carrera ya empezó y el tablero comenzó a ver como las piezas se mueven en el campo de batalla. La política siempre da sorpresas y giros. La política no ocurre en el vació.

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