jueves, 21 de enero de 2016

Los Neoliberales DC y el debate pendiente en la Nueva mayoría

Enero-2016

La DC está tensionada internamente entre tres almas: los conservadores, los neoliberales y los reformistas. Días después del estallido de la “coyuntura Burgos” un grupo de 26 militantes y simpatizantes de la Falange hace público por medio de El Mercurio un documento llamado “progresismo sin progreso” en el que critica al gobierno y su política y programa reformista.

No hay duda, que el documento se viene trabajando desde hace un tiempo y que en algún momento tendría que ser público. Sin embargo,  se decide transformarlo en un hecho político en una coyuntura de alta tensión entre la DC, el gobierno y la Nueva Mayoría. Sin embargo, el misil no tiene un impacto relevante sobre el gobierno ni sobre el conglomerado. Al contrario, los mayores efectos y consecuencia son al interior de la Falange.

¿Qué dice el documento progresismo sin progreso?

Comienza con una pregunta: “progresismo sin progreso; ¿el legado de la Nueva Mayoría para Chile?”

El documento se funda en un diagnóstico que instala la idea de que Chile durante los últimos 25 años fue un modelo de desarrollo político, económico y social exitoso; permitiendo, que se convirtiera en un líder regional con niveles de crecimiento que hicieron posible reducir la pobreza y mejorar la educación, la salud y los ingresos. Sin embargo, lo conseguido está en riesgo “de perderse por un diagnóstico errado y un mal diseño de políticas públicas. Para enfrentar este problema se requiere de una profunda corrección”.

Sin embargo, el Chile exitoso de la Concertación no sólo está en riesgo por el programa de la igualdad y su implementación, sino también por las irregularidades en el financiamiento de la política y por las prácticas que debilitan “la integridad de los mercados, limitan la competencia, maltratan a consumidores e inversionistas, y dañan la reputación de Chile… afectando la confianza y legitimidad en las empresas e instituciones públicas, y más importante aún, en el sistema democrático”.

No obstante, el grupo afirma que apoya “todas las reformas que impulsen el desarrollo y la justicia social”. Es más, afirma que ellas hoy son posibles gracias a lo que se hizo durante esos 25 años. Y, que para seguir en esa dirección se requiere “elevar significativamente el ritmo de crecimiento”.

En consecuencia, quieren reformas; pero, no las que se están implementando porque atentan contra el desarrollo económico y social de los chilenos. Por eso, “hacemos un llamado  a reorientar las mirada de quienes en el gobierno han preferido el apresuramiento a la calidad, y el Estado por sobre los organismos intermedios y las personas”.

Luego, el documento –una vez que ha establecido que las reformas nos les gustan “ni en contenidos ni en procedimientos”- pasa a rescatar la tradición reformista de la DC y a ponerla como un ejemplo de las cosas bien hechas. Al respecto, afirman que “la DC tiene una tradición que nos honra de políticas responsables, bien diseñadas e implementadas sin improvisaciones ni espíritu refundacional. Nuestra tradición es de transformaciones consistentes, sostenidas, incrementales… y buscando los acuerdos más amplios posibles”. Al contrario, “la Nueva Mayoría es un progresismo sin progreso, que representa un serio riesgo de estancamiento y retroceso para la democracia, los derechos ciudadanos, la igualdad de oportunidades y el desarrollo económico-social”.

Claramente hay una crítica, técnica, política e ideológica. Cuando analiza la cuestión y el rol del Estado el asunto se hace evidente. En esa dirección, critican la expansión del Estado y el que hay sectores del oficialismo que no reconocen su rol subsidiario como “un principio constitutivo de nuestra visión de la sociedad, que ha sido factor fundamental en el desarrollo” de Chile. “Creemos –afirman- en un Estado efectivo, moderno, con facultades e instituciones capaces de regular y proveer bienes y servicios públicos, con seguridad, respeto a los derechos humanos, libre competencia, protección del medio ambiente, de los vulnerables… que propicie el desarrollo… y la alianza público-privado… No queremos un Estado centralizador que coarte el aporte privado… la libertad de enseñanza”.

En esa misma dirección y en el marco de las reformas que se están implementando afirman que “el Estado nunca será capaz de lograr todo de una vez y sin costos de ningún tipo. Hoy siempre es necesario priorizar y focalizar el uso de los recursos públicos… erradicar la pobreza, la marginalidad…debe seguir siendo la prioridad. Ello implica un uso responsable y efectivo de los recursos públicos”. En consecuencia, no estamos de acuerdo “con la forma ideológica y liviana con que se han diseñado las políticas de financiamiento de la educación”… la reforma tributaria, la educacional, laboral y el debate constitucional.

Finalmente, se concentran en el rol que la DC debe jugar al interior del sistema político. En ese sentido,  autodefinen un “rol articulador” que permita el encuentro “de las mayorías del país, que buscan el desarrollo, la paz y el respeto para todos los ciudadanos. Ese fue, el espíritu que primó en  los gobiernos de la Concertación”.

En resumen, en el documento de los neoliberales de la DC hay, en primer lugar, una apología de los éxitos de la Concertación. En segundo lugar, hay un diagnóstico en que la crisis de confianza y la implementación del programa de la igualdad ponen en riesgo todos los logros de los últimos 25 años, es decir, todo lo logrado desde 1990. En esa dirección, hay que enmendar el rumbo y dejar de improvisar y hacer malas políticas públicas sin sustento técnico, con sesgo ideológico y con vocación refundacional. Este rumbo, en consecuencia, dirigido por la Nueva Mayoría nos está conduciendo a un progresismo sin progreso.

En tercer lugar, se consideran partidarios de todas las reformas que se orienten a la justicia social y fomenten el desarrollo. Sin embargo, estas no les gustan en “contenidos ni en procedimientos”; justamente, porque van en dirección contrario: tan mal hechas, no mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y están atentando contra el desarrollo que asimilan con crecimiento. No obstante, rescatan la tradición reformista de la DC en la perspectiva de que ellos si saben hacer reformas y conducir procesos de cambio.

Finalmente, entran a cuestionar el rol que está asumiendo el Estado en este nuevo ciclo político. De hecho, el proyecto de avanzar hacia un Estado de Derechos garantizados lo tensionan con la valoración positiva que hacen del Estado Subsidiario; que, sería el gran responsable del éxito de los últimos 25 años.

Los efecto de este documento o manifiesto político-ideológico tuvieron más impacto al interior de la Falange que en el gobierno o la Nueva Mayoría. Para éstos último se trata de un grupo minoritario que no está en la primera línea política ni tiene responsabilidades en la conducción del partido. Es más, las continuas tensiones y discrepancias con la DC –en casi todos los temas de agenda reformista- han generado los anticuerpos necesarios como para no sentir el golpe de “los 26”.

Sin embargo, este “menor impacto” en el gobierno –que ya tiene muchos problemas- no implica que no hubiese respuesta desde el oficialismo. De hecho, para muchos se trata de un debate que la Nueva Mayoría –incluso, sus partidos- tiene pendiente y que hay cuestiones de fondo que hay que resolver. Mayor impacto, el documento tuvo al interior de la Falange, sobre todo, de los reformistas del partido que se identifican con la “unidad social y política del pueblo”. 

El documento de los neoliberales de la DC instala al interior del oficialismo un debate político e ideológico que se ha postergado y no han podido enfrentar. A lo largo de los dos primeros años de gobierno se ha hecho evidente que impulsar un proceso de cambio requiere consensos ideológicos y programáticos mínimos al interior del oficialismo. Este es, sin duda, uno de los mayores pasivos del conglomerado. El documento de “los 26”, en consecuencia, abre un debate que tiene que terminar a mediano plazo en una depuración del conglomerado y en cada uno de sus partidos.

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